sábado 22 de mayo de 2010
Día Mundial de la Diversidad Cultural
Cada vez se hace más evidente, en todos los ámbitos, la evolución de unas sociedades culturalmente homogéneas y su conversión a unas sociedades multiculturales. Cada día se manifiesta más abiertamente la coexistencia en un mismo territorio de personas procedentes de culturas diversas y, en algunos casos, contrapuestas. Y esa coexistencia, en ocasiones, puede generar conflictos. Pero estos conflictos no han de ser necesariamente violentos. Un cambio en la sociedad ha de llevar parejo un cambio en las políticas; y las políticas culturales no han de ser una excepción en este sentido, sobre todo cuando este cambio social viene motivado por unos determinantes culturales de primer orden.
Estas nuevas políticas culturales deben ofrecerse como un vehículo de transformación social, que garanticen el acceso a bienes culturales de calidad y contribuyan a la visibilidad de todos los colectivos. En este sentido, la dimensión ética de la cultura adquiere un nuevo protagonismo como elemento para el desarrollo.
Los nuevos tiempos requieren de políticas culturales capaces de ofrecer una transformación social a partir de la participación ciudadana, con la implicación de los profesionales de la cultura y toda la sociedad civil y el establecimiento de espacios de encuentro y reflexión colectiva. Las políticas culturales locales, en este sentido, son el primer nivel de ordenación y planificación en la búsqueda de una potenciación y defensa de la diversidad cultural como elemento fundamental para el desarrollo. La "Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales" ofrecieron un texto como base a un texto normativo que vaya en ese camino de ofrecer un espacio a las identidades múltiples.
Día Internacional de los Museos
Este año, con el lema “Museos para la armonía social”, el Consejo Internacional de los Museos (ICOM) pretende hacer relevante una de las funciones que los museos han ido desarrollando en los últimos años como espacios públicos de reflexión, mediación y encuentro entre las diferentes realidades culturales y sociales de nuestros territorios.
Con ocasión del Día Internacional de los Museos, Levante-EMV en su edición digital publicó un artículo mío en el que pretendía hacer una reflexión sobre el papel que los museos pueden desempeñar para la consecución de esa armonía social tan deseable y necesaria en un mundo tan globalizado como el existente en unas sociedades cada vez más multiculturales. Dejo el enlace directo para que podáis leerlo con el deseo que el papel mediador de los museos cobre cada vez un mayor protagonismo en la conformación de nuestras sociedades.
sábado 8 de mayo de 2010
Elegir un máster en gestión cultural
Máster oficial o título propio
Hasta hace unos cuatro años, todos los másters eran títulos propios de las universidades, y eran ellas las que reconocían y expedían los correspondientes títulos. Con el proceso de convergencia europea surgieron los másters oficiales, con reconocimiento en todo el territorio español y una ordenación en sus contenidos que han de pasar por la correspondiente administración pública. Muchos de los másters en gestión cultural se han convertido en másters oficiales pero otros siguen siendo títulos propios de sus correspondientes universidades. Así que, ¿con cuál nos quedamos? En mi opinión, todo depende de la circunstancia personal de cada persona. Si se trata de una persona con cierta experiencia, que ya está trabajando, que no dispone de mucho tiempo y que simplemente quiere formarse para mejorar, un título propio puede ser suficiente. Si, por el contrario, se trata de una persona joven, con disponibilidad de tiempo (generalmente los másters oficiales tienen sus horas lectivas repartidas a lo largo de toda la semana), sin apenas experiencia profesional y que tiene en mente poder realizar en un futuro un doctorado en gestión cultural, debería decantarse por el máster oficial.
Máster a distancia o en edición presencial
Algunos programas de postgrado, especialmente en su formato de título propio, permiten cursar sus contenidos en una edición a distancia, lo cual ofrece ciertas ventajas a la hora de programar el tiempo que se le puede dedicar al mismo. En mi opinión, a la hora de elegir, siempre será mejor decantarse por una edición presencial por varias razones, pero la principal es la posibilidad de estar en contacto personal con compañeros, profesores y profesionales, así como la visita a instalaciones culturales y actividades complementarias. Al igual que en el apartado anterior, la situación personal tiene mucho que decir: hemos de valorar si podemos desplazarnos al lugar de impartición del máster durante toda su duración o si es posible compaginar nuestros horarios con el programa académico.
Temática específica del máster
En España, la oferta de programas de postgrado y máster en gestión cultural es múltiple y variada. Cada universidad ha ido configurando un programa de postgrado en gestión cultural a iniciativa de uno o varios de sus departamentos, que han ido configurando una temática concreta a partir de la que se concibe la disciplina y práctica de la gestión cultural. Independientemente del temario, que suele ser bastante similar entre todos ellos, esa iniciativa departamental hace que podamos encontrarnos con másters orientados a la gestión cultural territorial, industrias culturales, artes escénicas y musicales, patrimonio cultural, cultura popular, artes visuales, museos o turismo cultural, entre otros. Es importante seleccionar dependiendo del interés particular, ya que el hecho de que un máster centre gran parte de sus horas lectivas en un tema específico revertirá en una mayor especialización. Gran parte del temario será común a todos ellos (cuestiones de planificación, marketing, etc.), pero no necesariamente tendrán los mismos contenidos un máster especializado en gestión de las artes escénicas y uno que lo haga en turismo cultural.
Temario
Independientemente de la temática específica que haya desarrollado, por su propia trayectoria, cada uno de los programas de postgrado, es cierto que la propia evolución de la profesión de la gestión cultural ha ido conformando un temario básico o perfil formativo concreto, independientemente del sector específico de la cultura al que el profesional haya de dedicarse en su vida laboral. En todo máster en gestión cultural, a mi juicio, deberían estar contemplados módulos específicos sobre los siguientes temas:
- Profesión del gestor cultural.
- Marco conceptual de la cultura.
- Políticas culturales.
- Planificación cultural.
- Marketing y difusión cultural.
- Estudios de mercado.
- Gestión de recursos humanos.
- Presupuestos y contabilidad.
- Financiación y patrocinio.
- Evaluación cultural.
- Gestión de infraestructuras y equipamientos culturales.
- Legislación aplicada a la cultura.
- Sistemas de información cultural.
- Metodología de investigación en la gestión cultural.
Por supuesto, estas temáticas deberían completarse con aquellas específicas de cada uno de los ámbitos temáticos de intervención dependiendo del sector cultural escogido.
Profesorado
Uno de los aspectos que siempre me ha preocupado a la hora de seleccionar un curso es el referente al profesorado, y en el caso de un postgrado lo considero fundamental. En los diferentes másters participan tanto profesores universitarios como profesionales en activo. Entiendo que un ejercicio útil y provechoso es analizar, aunque sea brevemente, el grupo de docentes y conocer su trayectoria, dedicación y ámbito de especialización. Un postgrado en el que haya una aplastante mayoría de profesores universitarios nos permitirá tener una importante base teórica, pero perderemos la perspectiva práctica; por el contrario, la ausencia de teóricos o investigadores puede hacer caer en un exceso de practicidad sin la necesaria reflexión o análisis previo. En el caso de los profesionales, también es importante que se complemente la visión de los técnicos de la administración pública con la de los profesionales autónomos y aquellos implicados en proyectos empresariales. En definitiva, se trata de que todos aquellos docentes que pasen por las aulas permitan obtener una visión lo más completa posible de la realidad actual de la gestión cultural. A esto puede ayudarnos el hecho de que, si tenemos algo de interés previo en la profesión, podamos hacernos un listado de los profesionales más notables de nuestro ámbito territorial más cercano.
Prácticas
Otro aspecto que considero importante a tener en cuenta en la formación profesional de los gestores culturales es la posibilidad de cursar un número determinado de horas prácticas en una organización cultural. Así, resulta conveniente conocer previamente qué organizaciones e instituciones culturales son ofertadas para realizar prácticas en cada uno de los programas de postgrado. Generalmente, soy más partidario de organizaciones pequeñas con importante trayectoria y diversificación que grandes instituciones culturales; ¿el motivo?, simplemente porque se supone que en una organización de menor tamaño podremos poner en práctica muchas más herramientas y estrategias de gestión que en los grandes equipamientos culturales especializados, donde centraremos la actividad en un departamento altamente especializado, sin acabar de obtener una visión global. A la hora de decantarnos por un programa formativo u otro, analizar la oferta de prácticas puede ser un buen ejercicio.
Reflexionar y decidir
He comentado algunos aspectos que considero importantes a la hora de valorar la incorporación o no a un curso concreto de gestión cultural. Yo mismo hice ese ejercicio en su momento. Por supuesto, no se trata de un ejercicio sencillo, y la diversidad de variables con la que se juega hace que la decisión no sea fácil. Pero, en todo caso, yo recomiendo que se valoren todas esas variables antes de lanzarse de cabeza a un programa de gestión cultural que, tal vez, no acabe cumpliendo con las expectativas creadas. Conozco casos de gente que se metió a hacer el máster sin tener una base de conocimientos sobre la profesión y como continuación directa de la titulación universitaria y que, con el tiempo (y personalmente creo que por no haber tenido en cuenta muchas variables) no cumplieron sus expectativas y no valoraron correctamente su paso por la formación de postgrado.
Las tarifas de los cursos de postgrado no permiten cometer demasiados errores ni locuras, así que es imprescindible (como en la práctica diaria de la gestión cultural) hacer un estudio del territorio, obtener la mayor cantidad de información posible y, a partir de ella, valorar y tomar decisiones. Seguro que hay muchas más variables a tener en cuenta, ¿alguien aporta alguna otra?