domingo 28 de marzo de 2010

Día Mundial del Teatro

Ayer sábado, 27 de marzo, se celebró el Dia Mundial del Teatro.

Esta conmemoración se instauró en 1961 a iniciativa del Instituto Internacional del Teatro, organismo dependiente de la UNESCO, con el objetivo de que sirviera de referencia para que la sociedad en general pusiera la vista sobre la realidad del sector teatral y el fenómeno escénico. La fecha del 27 de marzo ha ido llenando de acontecimientos singulares las programaciones culturales de ciudades repartidas por todo el mundo, y se ha pretendido dotar de cierto contenido con la elaboración de un mensaje anual a cargo de una personalidad del teatro de reconocido prestigio internacional.

Este año ha sido la actriz Judi Dench la encargada de animar a los profesionales y al público en general a apoyar y disfrutar el fenómeno escénico como algo más que un medio de ocio y entretenimiento. Y es que el teatro es mucho más: una profesión, una forma de socialización, un medio de reflexión, una fuente de entretenimiento, y una herramienta de educación, entre otras cosas.

En la Comunitat Valenciana, actualmente, el sector teatral vive un momento ciertamente preocupante. La reconversión del Circuit Teatral Valencià por parte del gobierno autonómico parece haber sido el punto culminante para que el sector profesional alzara su voz denunciando una situación que viene sufriendo durante algún tiempo por parte de la administración pública. Aquí el Día Mundial del Teatro no ha tenido una gran repercusión; las referencias en los medios de comunicación han sido más bien escasas, y la conmemoración oficial, inexistente; únicamente algunos municipios con una destacable tradición escénica se han atrevido con programaciones especiales.

En los periódicos se podía leer, eso sí, un manifiesto firmado por múltiples profesionales del sector teatral (tanto del campo artístico como técnico) denunciando la situación actual del mundo escénico valenciano. Lástima que ese texto no haya tenido la difusión necesaria y conveniente. He intentado buscarlo por internet para editarlo aquí, pero no lo he encontrado.

Me da la sensación de que se deja perder una oportunidad reivindicativa importante. Espero que tan sólo sea una sensación personal.

Ayer, el periódico Levante-EMV, tanto en su edición digital como en papel, me publicó un artículo de opinión con motivo del Día Mundial del Teatro. Para respetar la edición, no publico aquí más que el enlace para aquellos que queráis leerlo:

lunes 8 de marzo de 2010

Una gestión cultural coherente

Desde los comienzos de este blog, hace unos meses, siempre he tratado de evitar los temas que han podido ocasionar cierta polémica política, aún a riesgo de obviar ciertos temas culturales de actualidad. Pretendía albergar una serie de textos de contenido ciertamente más técnico, o de reflexión, siempre en el ámbito de la gestión cultural, sin abordar aspectos más cercanos a la política cultural, aunque ambas esferas siempre aparecen indisociablemente unidas.

En esta ocasión me desmarco de esta tendencia y reflexiono acerca de unos acontecimientos ocurridos en estos últimos días en la ciudad de Valencia, marcados de manera amplia por la coyuntura política del momento, pero que permite atender a aspectos relacionados con la deontología profesional y el perfil del gestor cultural. Me refiero a la dimisión del director del Museu Valencià de la Il·lustració i la Modernitat (MuVIM) a raíz de la censura de unas fotografías que formaban parte de una exposición. Aún a riesgo de ser excesivamente simplista, voy a tratar de hacer un resumen del contexto y lo ocurrido estos días.

El MuVIM es un museo dependiente de la Diputació de València dedicado, en un primer momento, al período histórico de la Ilustración y a los diálogos producidos entre la Ilustración y la Modernidad, concibiéndose como un museo de las ideas con un importante componente de reflexión. En 2004, la Diputación de Valencia encarga a Román de la Calle, de la Universitat de València, el liderazgo de un proyecto agonizante; el nuevo director consigue ilusionar a un equipo técnico alrededor de un nuevo proyecto ilusionante y esperanzador que, acompañado por un nuevo impulso administrativo, dio sus resultados muy pronto.

El museo tiene una intensa programación expositiva, con exposiciones de producción propia, pero también con coproducciones y propuestas de colectivos ciudadanos. Esta última línea es en la que se enmarca la exposición “Fragments d’un any. Fotoperiodistes valencians 2009”, en la que se exponen fotografías a modo de resumen de la actualidad de todo un año en la Comunitat Valenciana, tal y como en ediciones anteriores se había venido realizando con normalidad. La exposición se presentó e inauguró el jueves 4 de marzo; al día siguiente, desde los responsables políticos del museo se daba la orden de retirar un conjunto de diez fotografías que hacían referencia gráfica a noticias del “caso Gürtel”, en una práctica muy cercana, si no, a la censura; la Unió de Periodistes Valencians, organizadora de la exposición, decide retirarla por completo. El escándalo salta a todos los medios de comunicación nacionales y la Diputación se escuda afirmando que la decisión de retirar las fotografías fue consensuada entre la dirección política y la dirección técnica del museo.

Hoy, Román de la Calle contradecía la institución provincial, afirmaba que él nunca hubiera permitido la retirada de parte de esa exposición, y presentaba su dimisión como director del MuVIM. En este último aspecto es en el que quiero centrar mi reflexión.

Román de la Calle dimite en un ejercicio, a mi juicio, impecable de coherencia profesional.

1. El museo cede un espacio en su programación anual a una entidad privada, y colabora con sus organizadores en el diseño de la exposición; en todo momento, por tanto, el museo puede ser consciente de las obras expuestas.
2. La exposición se presenta a los medios de comunicación, con presencia de responsables políticos, y no hay ningún problema. Por la tarde se inaugura la exposición con la presencia de un diputado (ajeno a los asuntos de la política cultural), con aparente normalidad. A la mañana del día siguiente, se toma la decisión política de censurar las fotografías.
3. El museo se centra en las ideas, los derechos humanos, la reflexión y todos los valores heredados del movimiento ilustrado. La censura no se encuentra dentro de esos valores.
4. El director del museo aparece acusado por la dirección política como coautor de la decisión.

Con una política cultural coherente no se hubiera producido la retirada de las fotografías: si se lleva trabajando tres años con la asociación sin ningún problema, si se conoce el contenido de la exposición, si se inaugura y presenta a los medios de comunicación con total normalidad, ¿por qué se mutila un día después? ¿Por qué en un museo dedicado a las ideas se censuran fotografías que pueden dar lugar a la reflexión ciudadana? ¿Por qué en un centro cultural supuestamente heredero del movimiento ilustrado se realiza un acto de censura ideológica? No es coherente.

Román de la Calle ha sido completamente coherente con las líneas de acción del museo. La coherencia que el espectro político no ha sido capaz de respetar en el museo, la ha asumido el director, aún a riesgo de desembarcar del proyecto cultural. Bien es cierto que, con su trayectoria, tiene bien cubiertas las espaldas, pero no deja de ser un modelo a imitar.

La relación de los gestores culturales con los políticos es muy complicada, sobre todo en casos parecidos a éste, pero la coherencia profesional debería ser básica en el ejercicio diario de nuestra profesión. A falta de una deontología debatida, aprobada y asumida por la totalidad de los gestores culturales, acciones como éstas deben ser asumidas como ejemplos para el resto de profesionales.

Un ejemplo como éste no debería caer en el olvido; el caso de Román de la Calle debe hacernos reflexionar sobre la coherencia profesional en la gestión cultural. La coherencia en la política cultural es igualmente necesaria e imprescindible pero, de momento, no nos compete a nosotros.

viernes 5 de marzo de 2010

ARCO 2010: visita a una feria de arte contemporáneo

Lo reconozco. Nunca antes había acudido a una feria de arte contemporáneo; bueno, nunca no; acudí a una hace muchísimos años, mucho antes de que decidiera dedicarme al mundo de la gestión cultural, y era una feria más bien pequeña. Aunque hacía mucho tiempo que quería haberme acercado a ARCO, la incompatibilidad de fechas con diferentes asuntos personales o profesionales siempre me lo había impedido. En esta ocasión dije que no me lo perdería, y me organicé para acudir, aún a pesar de las noticias que aparecían en prensa que no auguraban una muy buena edición.

Las noticias de los meses anteriores, en las que se anunciaba la posible ausencia de algunas importantes galerías internacionales no achantaron mi deseo de acudir y conocer qué es una feria de arte como ARCO. En realidad, más que acudir a ver interesantes obras de arte contemporáneo, que también, mi principal motivación era ver cómo se organizaba una feria de esas características (aunque únicamente fuera haciendo un análisis desde el papel de espectador), qué se movía y cómo operaban los diferentes agentes allí presentes. Me organicé el viaje de manera que acudí a la feria el primer día de apertura al público, un viernes; he aquí un pequeño repaso de aquellos aspectos a destacar.


Los pasillos: un punto de encuentro

Una feria siempre es una oportunidad para que los diferentes profesionales puedan encontrarse personalmente, compartir experiencias e intercambiar pareceres. Entre los pasillos que separan los stands de las diferentes galerías, artistas se encuentran, charlan y se invitan recíprocamente a visitar las obras expuestas por sus representantes comerciales; igualmente, galeristas y artistas entran en contacto, en muchas ocasiones, para pretender iniciar una relación de representación, que siempre es más sencillo en el trato personal, o simplemente para comentar la situación del sector; el público puede encontrarse compartiendo visión con artistas, aunque en este sentido es mucho más difícil el reconocimiento dadas las características de anonimato de la inmensa mayoría de los artistas visuales; y un visitante a la feria puede manifestar inquietudes a los galeristas que le asesorarán en la compra de obra.

Y, de vez en cuando, puedes encontrarte con políticos haciéndose reportajes en la feria, para manifestar su decidida apuesta por el arte contemporáneo, deportistas venidos a menos o personajes de los medios dispuestos a intentar crearse una fama de raigambre intelectual.


Los stands: donde todo se mueve

Sin lugar a dudas, son los stands los verdaderos protagonistas de la feria. Allí, las galerías que han decidido acudir a ARCO, a cambio de la tarifa correspondiente, exponen obras que consideran un reclamo de los principales artistas que representan. No hemos de olvidar que es una feria comercial, en la que el principal objetivo es vender obra artística. A los stands se tiene libre acceso, a diferencia de la gran mayoría de instalaciones de galerías de arte, en el que el libre acceso se encuentra mediatizado. En la feria puede verse obra de algunos de los artistas que tiene el galerista en su cartera de representación.

Generalmente las obras están expuestas haciendo referencia al autor, pero sin indicación expresa del precio de venta; en el caso de estar interesados en una obra concreta, hemos de dirigirnos a cualquiera de las personas del stand para que, listado en mano, nos indique el precio de esa obra y, a partir de ahí, podamos intentar una negociación. Los galeristas suelen llevar, aparte de las obras expuestas, los catálogos en papel con toda la obra que tienen disponible de sus artistas; de esta forma, pueden ofrecer otras obras aparte de las expuestas en el caso de que ya no estén disponibles. Y, en ocasiones, al lado de la obra podemos encontrarnos con unos puntos de color (básicamente rojo o verde) que indican que la obra ya está vendida o que se han interesado en firme por su adquisición, respectivamente.

Normalmente en el stand suele estar presente el galerista, propietario o director de la galería, que es quien conoce a la perfección la obra de sus artistas y quien mejor puede aconsejar al coleccionista o comprador sobre lo que tiene disponible o no. Si se tiene suerte y el galerista no está demasiado cansado, se pueden mantener interesantes conversaciones sobre artistas y tendencias.


El catálogo oficial: para toda la vida

En la feria se ofrece a la venta un catálogo oficial en el que aparecen reflejadas todas y cada una de las galerías participantes. Aunque no tiene un precio muy asequible, dependiendo del perfil del visitante puede resultar interesante adquirirlo; eso sí, teniendo muy claro cuáles son los contenidos del mismo.

El catálogo presenta, además de los créditos y los textos de presentación de rigor (tanto de las instituciones como de la organización), una ficha individual por cada galería que participa en la feria. Estas fichas ofrecen al lector el nombre y datos de contacto de la galería, el nombre de su director, los artistas que presentan a la feria, y los nombres de los artistas representados habitualmente por este galerista. Generalmente estas fichas van acompañadas de una o dos fotografías de las obras más representativas de su participación en la feria.

El grueso volumen permite, entre otras cosas, identificar artistas y ubicarlos dentro del sector, permitiendo conocer en todo momento en qué galerías podremos encontrar su obra; esto se entiende rápidamente si no perdemos la perspectiva de que su objetivo es el de facilitar la compra-venta.


Las actividades: dime quién eres y te diré dónde vas

Pero no todo en la feria es la venta. Aunque es su principal cometido, ARCO también es consciente de su papel dinamizador del arte contemporáneo y, por ello, organiza toda una serie de actividades paralelas a la propia feria. En este apartado, me tomo la libertad de reproducir íntegramente los textos que aparecen en el programa oficial de la feria, ya que entiendo que así quedan más claros los objetivos de cada una de las actividades.


  • Programa general: está abierto a galerías internacionales cuya obra abarca las vanguardias históricas, clásicos contemporáneos y arte actual. Galerías procedentes de unos 25 países expondrán pintura, escultura, instalaciones, fotografía, vídeo, new media, dibujo y grabado.
  • ARCO40: sección destinada a complementar y enriquecer la Feria con la presencia de galerías que aporten una nueva visión de la práctica contemporánea, mostrando un máximo de tres artistas realizada en los tres últimos años.
  • Panorama: Los Ángeles: selección de galerías y artistas que mostrarán el panorama actual del arte contemporáneo en Los Ángeles.
  • Solo Projects: proyectos de un solo artista, la mayoría creados específicamente para la ocasión, previamente seleccionados por un equipo de comisarios internacionales designados por ARCOMadrid.
  • Expanded Box: esta sección apuesta por las tendencias más actuales que exploran las influencias y usos de las tecnologías en las artes. Los proyectos artísticos son presentados por galerías y seleccionados por un comisario, dando cabida a las manifestaciones que requieren espacios no convencionales de exposición y apoyando su posicionamiento en el mercado.
  • Cinema: sección destinada al video que presenta obras en tres formatos: instalación, programación de vídeos en bucle en un auditorio y vídeos monocanal en pantallas individuales.
  • Performing ARCO: sección dirigida a galerías que deseen presentar artistas visuales que propongan obras en vivo (performances).
  • ARCO Instituciones: espacio destinado a promover y apoyar la difusión de aquellas entidades públicas y privadas implicadas en el hecho artístico a través de la creación de colecciones de arte contemporáneo, espacios expositivos y que ofrezcan un apoyo destacado a la creación contemporánea.
  • Editoras: sección integrada en la feria con una zona diferenciada en la que se presentan prestigiosas editoriales y librerías de todo el mundo especializadas en arte contemporáneo.
  • Revistas: sección de la feria con la presencia de un número limitado de prestigiosas revistas de todo el mundo especializadas en arte contemporáneo.
  • Foro de expertos: se trata de un conjunto de mesas de debate sobre temas específicos con la participación de artistas, marchantes, directores de museos y colecciones, críticos e historiadores y entrada libre.


Estas actividades, cuyo acceso es libre a todos aquellos visitantes a la feria, se complementan con un programa VIP de actividades, dirigido a coleccionistas, compradores y personalidades del arte. Estas personalidades, que también cuentan con un exclusivo espacio privado de descanso y recreo dentro de la feria, cuentan con un conjunto de actividades que incluyen la visita privada a museos y salas de exposiciones de la ciudad de Madrid, pero también presentaciones y reuniones exclusivas.


De vuelta a casa

La valoración final que hago de la visita a la Feria ARCO es positiva. Sin entrar a valorar la calidad artística de las obras expuestas, de lo que me siento completamente incapaz, el agotamiento físico que supone pasar un día en un espacio de esas características, caminando y viendo constantemente obras artísticas de stand en stand vale la pena. Primero, por las obras en sí; y segundo porque permite entrar a valorar los mecanismos que operan en la compra-venta de arte en un sistema como el de la feria. Siempre con los cinco sentidos alerta, una visita semejante permite aprender algo de un mundo que se muestra generalmente hermético. Volveré en futuras ocasiones siempre que tenga oportunidad; e igualmente, recomendaría su visita a todo aquel gestor cultural, tanto si está interesado en el arte contemporáneo como si no; no sabemos si en algún momento de nuestra vida profesional nos tocará lidiar con una actividad de similares características.